
Ya van casi seis meses, pero llegué recién. Estuve fuera durante algún tiempo, casi seis años, y los ojos se me acostumbraron a mirar como extranjero. Pero ahora estoy nuevamente en la ciudad y lo primero raro es ¿por qué digo "fuera" en vez de "lejos"?
Ha de ser porque cuando uno llega a Santiago cae desde las nubes y la nieve a la pista de A.M.B... O porque aquí estoy dentro de lo mío, en mi lado de la cancha. Pero no tengo equipo y he de entrenar solo durante un tiempo, hasta que las caras se pongan amigas, hasta que me maneje nuevamente como local. Suerte tengo de estar enamorado de una mujer fuerte de carácter y sonrisa cobertora, casados por pura pasión y con buenos tiempos por delante. Juntos vinimos de vuelta y así vamos explorando y aprehendiendo la ciudad.
Igual eso suele ser complicado: acostumbré a mis ojos a re-cordar Santiago, su luz, sus sombras, sus veredas. Las caras y las casas.
La luz de tarde de Roma es como la de los campos de Temuco. Es igual.
Las lomas de Irlanda son espejos de las de Chiloé.
Las calles de Dublín son como Ñuñoa.
Eso, que me acostmbré a ver Chile en otros lugares. Y ahora veo los recuerdos con escepticismo. Y de a poco se vuelven a mezclar la imagen y la piedra, el asfalto y los verdes infaltables en Santiago. Porque desde que llegué me empezó a gustar más esta ciudad de lo que la recordaba. Y ese es todo un tema.
Es el primer tema de esta bitácora. La ciudad, la calle perra y santa. Cada día más amable, pero sin dejar de ser la misma fea y polvorienta. Los malls no pudieron cargarse Santiago; le dieron un antagonista a las calles de siempre, pusieron un "otro" para comparar y defender.
De eso y otros temas va este blog, un beso a todos.
Por si quieres leer algo, mira esta revista:
http://www.bifurcaciones.cl/002/reserva.htm
"El urbanismo como modo de vida", Louis Wirth. colección.reserva
Revista bifurcaciones
Igual eso suele ser complicado: acostumbré a mis ojos a re-cordar Santiago, su luz, sus sombras, sus veredas. Las caras y las casas.
La luz de tarde de Roma es como la de los campos de Temuco. Es igual.
Las lomas de Irlanda son espejos de las de Chiloé.
Las calles de Dublín son como Ñuñoa.
Eso, que me acostmbré a ver Chile en otros lugares. Y ahora veo los recuerdos con escepticismo. Y de a poco se vuelven a mezclar la imagen y la piedra, el asfalto y los verdes infaltables en Santiago. Porque desde que llegué me empezó a gustar más esta ciudad de lo que la recordaba. Y ese es todo un tema.
Es el primer tema de esta bitácora. La ciudad, la calle perra y santa. Cada día más amable, pero sin dejar de ser la misma fea y polvorienta. Los malls no pudieron cargarse Santiago; le dieron un antagonista a las calles de siempre, pusieron un "otro" para comparar y defender.
De eso y otros temas va este blog, un beso a todos.
Por si quieres leer algo, mira esta revista:
http://www.bifurcaciones.cl/002/reserva.htm
"El urbanismo como modo de vida", Louis Wirth. colección.reserva
Revista bifurcaciones
No hay comentarios.:
Publicar un comentario