
En el ordenador suena la música de Aretha Franklin, es un disco antiguo pero remasterizado... suena como tener a la Aretha en la cocina.
Dos niños están desde hace rato aburridos en la vereda de la casa con música de Aretha. Se aburrieron de jugar a la pelota y disfrutan del sol y la música. Uno de ellos dice: "me gustaría tener ese disco".
El otro contesa: "Pregúntale si te hace una copia"
Se miran y no hacen nada por un rato.
Hay sol y brisa, no pasan autos y es vacaciones. Dentro de la casa vive un chico joven de treinta y tantos, con su novia. Él es buena onda, pero los chicos de afuera no lo saben. Su novia es linda de cara pero muy flaca.
Escuchan a Aretha mientras preparan el almuerzo: una ensalada de hojas verdes, con queso, pesto, tomate de campo en trozos grandes y puede ser que pollo. Las cortinas se mueven con el airecito. La puerta de calle es de esas con mampara y puerta de calle, la primera está junta y la de afuera abierta.
"Cerveza o vino?" pregunta él, sabiendo la respuesta: "¡Vino! Las chelas son con limón y no para comer". Él prefiere hacer ver que no conoce todos sus gustos...
Termina una canción. Empieza otra.
-"¿Entremos?" dice un chico.
-"Me da lata..." dice el otro.
-"Pero si a tí te gusta esa música"
-"Pero me da lata. Entrar"
Mientras miran al suelo uno se acuerda de lo que decían en la tele en la mañana: un pastor, no un cura, decía en la tele que la fe mueve montañas. Que si tienes fe, todo puede resultar.
-"¿Entremos?"
-"Para que..."
-"Le pedimos que nos grabe el disco"
-"... bueno".
Entran a la casa y no hay nadie en la sala. Está el computador y los dos chicos quedan extasiados. Es un modelo increíble. Es pequeño, suena como un equipo y no pesa nada. Se miran. Lo miran. No aparece nadie.
-"Robémoslo"
-"¡Qué?!"
-"Tenemos que sacarlo justo cuando acabe la canción, así tenemos tiempo para salir y arrancar"
-"¡Nicagando! No voy a robar ese equipo!"
-"Ya, ta terminando. Yo lo agarro y tu me abres la puerta. Si te pillan aquí te van a hechar la culpa a tí"
El chico no sabe qué hacer. Si está tan decidido, no puede hacer nada. Ya están dentro de la casa, no puede gritar porque seguro lo van a retar y lo van a llevar a su casa y se le acabaron las vacaciones. Pero si no ayuda a su amigo, se le acabaron las vacaciones también. No hay más amigos en el barrio. Que hacer. Sin querer se pone a rezar.
Con la flaquita terminaron de hacer la ensalada. Aretha había terminado un canción. Pero todavía no la aliñaban:
-"¿Qué le ponemos?"
-"¿De qué?"
-"A mí me gusta ponerle un poquito de mostaza disuelta en yoghurt"
-"Y el buen limón?"
-"Llevemos los dos"
El niño sigue rezando en la sala.
"Señor, por favor, que no nos pillen. Señor, tengo fe. Que ellos no dejen de escuchar a esta señora que canta en mucho tiempo. Gracias señor". No para de rezar en ningún momento. Su amigo agarra el computador y se lo lleva.
Mientras se da vuelta para salir con los aliños, el novio pregunta:
-"¿Y si le ponemos aceite mejor?"
-"Para que, el aceite engorda"
Y él piensa que no le haría mal un poquito de aceite, entonces.
-"Pero igual lleva este poquito, por si acaso".
Y la flaca para, vuelve a la mesa de la cocina y toma el aceite. Y una bandeja.
Él seguía parado ahí, rezando. Su amigo no volvió a buscarlo. Salío rezando, con los ojos casi cerrados, no sentía el sol ni la brisa. Rezó hasta que llegó a su casa, y siguió rezando, mientras su madre hacía el almuerzo y su padre arreglaba la piscina armable en el patio, atrás.
Juntos salieron al comedor, con las manos ocupadas y él pensando en que el aceite le gusta más que el limón, y ella en que le va a dar un uso distinto a ese aceite en cuanto terminen de almorzar.
Pasaron por la sala. Aretha sigue cantando sin parar. Aun sin el computador, ambos escuchan la voz de esa madre del soul, inspiración para muchos. Luego de la comida, untaron el aceite en toda la piel de la flaquita y se lo comieron igual, aunque ahora con carne cruda, y Aretha siguió cantando hasta que se aburrieron de escucharla. Incluso en ese momento, ella siguió cantando.